Despidos disciplinarios por falsas acusaciones: derechos y recursos del trabajador

Despidos disciplinarios por falsas acusaciones: derechos y recursos del trabajador
Despidos disciplinarios por falsas acusaciones: derechos y recursos del trabajador

En un contexto laboral donde la integridad y la justicia son fundamentales, los despidos disciplinarios por falsas acusaciones representan una grave preocupación tanto para empleados como para empleadores.

Este tipo de despido, considerado la sanción más severa que puede imponer una empresa, se aplica ante incumplimientos graves y culpables por parte del trabajador, según lo establecido en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores.

Entre las causas figuran las faltas repetidas de asistencia, indisciplina, ofensas verbales o físicas, transgresión de la buena fe contractual, disminución voluntaria del rendimiento, embriaguez, toxicomanía y acoso de cualquier índole.

La Problemática de las Acusaciones Infundadas

Sin embargo, surge una problemática significativa cuando las acusaciones que motivan estos despidos son infundadas.

Ya sea por errores en la acreditación de las causas o por acusaciones completamente falsas, estos despidos no solo afectan la vida profesional y personal del trabajador implicado, sino que también ponen en entredicho la ética empresarial.

Los casos en los que se alega un despido por causas inexistentes o exageradas abren la puerta a la reclamación legal por parte del empleado afectado.

Cómo reclamar un despido por acusaciones falsas

Para aquellos enfrentando un despido disciplinario basado en acusaciones no verídicas, el primer paso recomendado es la búsqueda de asesoramiento legal a través de un abogado laboralista. La legislación ofrece un plazo de 20 días hábiles desde la notificación del despido para iniciar acciones legales, comenzando con la presentación de una papeleta de conciliación ante los Servicios de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) correspondientes.

Si este proceso de conciliación no resulta en un acuerdo satisfactorio, el siguiente paso es interponer una demanda ante el Juzgado de lo Social.

Recopilar evidencia que refute las acusaciones falsas es crucial. Esta puede incluir correos electrónicos, mensajes, o cualquier documento que demuestre la falta de fundamento de las acusaciones. Además, es esencial verificar que el proceso de despido siguió las normativas establecidas en el Estatuto de los Trabajadores y el convenio colectivo aplicable.

Consecuencias de un despido improcedente o nulo

Si se demuestra que el despido fue basado en acusaciones falsas, puede ser declarado improcedente o nulo. Un despido improcedente conlleva para la empresa la obligación de elegir entre la readmisión del trabajador o la compensación económica, calculada en función de la antigüedad y las condiciones del contrato.

Por otro lado, un despido nulo, que implica la vulneración de derechos fundamentales, obliga a la readmisión inmediata del empleado, además de la compensación por salarios y posibles daños y perjuicios.

Es importante destacar que el falso testimonio en juicio está penalizado, lo que subraya la seriedad de presentar acusaciones falsas contra compañeros de trabajo.