Robot que aprende a montar muebles de IKEA por observación

Una de las constantes en el mundo de la robótica, consiste en intentar que que los robots realicen determinadas tareas de la forma más rápida y perfecta. Esto se consigue mediante el aprendizaje, que puede ser llevado a cabo mediante programación para realizar una tarea concreta.

El problema, es que una tarea como montar un mueble de IKEA, requiere que se programe individualmente cada una de las medidas de cada una de las piezas del mueble (y el número de piezas de muebles de la tienda sueca pueden rallar el infinito). Por eso es tan interesante la innovación del Istituto Italiano di Tecnologia y Institut de Robótica i Informática Industrial CSIC que han desarrollado un robot que aprende a montar muebles de IKEA por observación.

[box type=”shadow” align=”alignright” ]El proyecto se llama “programación por demostración” y permite que el robot aprenda y ayude a una persona a construir muebles de IKEA. En el vídeo más abajo se puede observar como el robot sostiene la mesa mientras una persona le coloca las patas.

Primero, el robot se pone en modo de adaptación a un ser humano (modo compatible)y la persona mueve la mesa en diferentes posiciones. De esta manera, el robot aprende a seguir los movimientos de su compañero humano. Cuando el humano comienza atornillar una pata de la mesa, el robot reconoce esta acción y deja de moverse para que a su compañero humano le sea más fácil fijar la pata de la mesa.[/box]

Buceando por la web hemos visto que existen gran cantidad de experimentos que tratan de enseñar a los robots a montar estos muebles. Cabe destacar el de Scott Niekum de la University of Massachusetts que les enseña a aprender de sus errores.

Lo interesante del la programación por demostración es que además de permitir la programación de los robots de manera muy rápida, les hace más seguros para sus compañeros humanos. Aprenden a entrar en modo “pasivo” cuando les pueden dañar (si empujan la mesa sobre su cuerpo dejan de aplicar presión). Además, no colaboran si el humano se equivoca y trata de ensamblar las piezas en el lado correcto.

En fin los compañeros perfectos: te protegen, no te ayudan cuando te equivocas y además no te lo echan en cara, ¿qué más se puede pedir?. 🙂
Fuente: programming-by-demonstration.org